9/24/2005

Sola.. inevitablemente



Bajo la mirada penetrante de aquel que la cortejaba incesantemente, sin querer hacerlo, Sofía descendió del vehículo, una sonrisa nerviosa le dirigió, como queriendo despedirse para siempre de aquel, simplemente por que no era lo que buscaba. Tomó el pasamanos y estuvo dispuesta en la avenida esperando a que el destino le tuviese algo interesante preparado en camino. Caminó largas cuadras, miró millones de personas, imaginó cómo debían ser cada una de sus vidas, qué debían pensar cuando caminaban a prisa, a dónde debían llegar lo antes posible. Miró a cada uno pasar por su lado, penetrante, coqueta, muchos le contestaron con lo mismo, esa mirada armada, premeditada, siempre lista para cuando sea el mometo indicado, para cuando una mujer los mire con alguna intención, aunque no sea con aquella de gustar. Gastó mucho de su día en aquello, lo recorrió todo sin encontrar el fantástico destino que esperaba.

Esperaba una mirada cómplice. Estaba cansada de la rutina, de lo posible, ella esperaba algo imposible, algo que la sacara de la normalidad, ella quería irse, fugarse, aventurarse, vivir algo intenso, que mientras caminara encontrara a alguien que compenetrase de tal manera con ella que simplemente se escaparan, tal vez a una ciudad cercana, o simplemente a la cima de algún cerro donde nadie pudiese llegar...

El día estaba a punto de terminar, Sofía se sentía desdichada, no había logrado encajar con ningún individuo de la sociedad, por lo menos no del modo en que ella lo quería, se hacía tarde, las luces de los faroles comenzaban a amanecer, la fauna humana se transformaba en adulta, los niños empezaban a escacear. Imaginaba que si comenzara a mirar desde lo alto de algún edificio vería ese increíble mar de luces entre la inmensa oscuridad, eso que tanto le gustaba, eso que evocaba en ella sensualida y escalofríos, por algún mometó lo anhelo con todas sus fuerzas... Pero no era así, no estaba en la cima de nada y menos de un edificio. No quería resignarse a partir de regreso desde donde había venido, no otra vez, no quería que se convirtiese en rutina algo que le brindaba la única esperanza de salir de ella. Miró por última vez hacia todos lados y... nada. Le quedaba sólo regresar, sólo aquello que no quería, algo que la mataba de a poco, eso que le quitaba esperanzas, ilusiones. Nada más pudo hacer, sólo resignarse y comenzar a comprender que no había nadie allí fuera para ella... estaba sola...

1 Comments:

Blogger La Exiliada del Sur said...

realmente estamos solos, o queremos estar realmente solos, te has dado cuenta que todo parte en aquella bonita palabra, jeje, la predisposicion a las cosas, esa es la premisa y depende de esta de como el mundo te vea, iras sola caminando quizas muchos kilometros, hasta el momento en que decidas encontrar miradas complices en otros lugares, en el momento que abras las puertas denuevo, Mujer jamas estaras sola

saludos

1:45 p. m., octubre 06, 2005  

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