9/20/2005

Ruina Romana (García Lorca)



(Una figura de *pámpanos rojos, toca una flauta sentada sobre un *capitel. Otra figura, cubierta de casacabeles dorados, danza en el centro de la escena)

Figura de Cascabeles (1): ¿Si yo me convirtiera en nube?

Figura de Pámpanos (2): Yo me convertiría en ojo.

(1): ¿Si yo me convirtiera en manzana?

(2): Yo me convertiría en beso.

(1): ¿Si yo me convirtiera en pecho?

(2): Yo me convertiría en sábana blanca.

(1): ¿Si yo me convirtiera en pez luna?

(2): Yo me convertiría en cuchillo.

(1): (Dejando de danzar) Pero ¿Por qué? ¿Por qué me atormentas? Si yo me convirtiera en pez luna tú te convertirías en ola de mar, o en alga, o si quieres algo muy lejano por que no desees besarme, tú te convertirías en luna llena ¡Pero en cuchillo! Te gozas en interrumpir mi danza y danzando es la única manera que tengo de amarte.

(2): Cuando rondas el lecho y los objetos de la casa te sigo, pero no te sigo a los sitios a donde tú, llena de sagacidad, pretendes llevarme. Si tu te convirtieras en pez luna yo te abriría con un cuchillo, por que soy un hombre, más hombre que Adán. Si yo no tuviera esta flauta te escaparías a la luna, a la luna cubierta de pañolitos de encaje y gotas de sangre de mujer.

(1): (Tímidamente) ¿Y si yo me convirtiera en hormiga?

(2): (Enérgico) Yo me convertiría en tierra.

(1): (Más fuerte) ¿Y si yo me convirtiera en tierra?

(2): (Más débil) Yo me convertiría en agua.

(1): (Vibrante) ¿Y si yo me convirtiera en agua?

(2): (Desfallecido) Yo me convertiría en pez luna

(1): (Temblorosa) ¿Y si yo me convirtiera en pez luna?

(2): (Levantándose) Yo me convertiría en cuchillo. En un cuchillo afilado durante cuatro largas primaveras. Y ahora vete por que te desprecio, te escupo.

(1): ¿Lo quieres? Adiós. Estoy tranquila. Si voy bajando por la ruina, iré encontrando amor y cada vez más amor.

(2): (angustiado) ¿Dónde vas? ¿Dónde vas?.

Esto lo acabo de descubrir y lo encontré fascinante...

pasos pasitos...


Pasos, difícil darlos por vez primera no??
ja!! y parece tan fácil... uno piensa en ir para allá, salir, caminar, llegar a un punto siempre, pero pocas veces piensa en cómo dar aquel paso que te transporte de un lado a otro... que ingratos somos con nuestros pasos, jamás los reconocemos como tales...
Cuando somos bebés, cuesta pararnos y dar el primero, de hecho, nos caemos muchas veces antes de siquiera estar cerca...
Luego comienzan los primeros pasos que harán de ti la persona que eres, el paso que te lleva desde la puerta de tu primer colegio hacia el interior... ese que das por primera vez para acercarte al niño que te gusta... ese otro que te lleva por primera vez a tomar la micro solo... ese que te lleva a la sala de tu primer curso de media... ese con el que sales por primera vez para nunca más volver al colegio... en fín, tantos...
aunque hay pasos más difíciles que otros, los pasos del corazón son muy complejos , aunque están directamente relacionados con los físicos... Cuando debes hacer aquello que sabes que debes hacer pero que por uno u otro motivo no quieres, el paso se te complica, el paso del corazón manda a todo su ejército a los músculos e intenta detener el avance, jajas, los músculos no se quedan atrás, no lo crean, ellos se defienden, pues tienen una misión que cumplir a como de lugar. Tu lo sientes en la incapacidad que tienes de avanzar normalmente, sientes tu cuerpo más pesado, caminas más lento, sientes que no llegarás nunca hacia donde te diriges... Al final cuando estás en el umbral que puede que cambie tu vida das un respiro gigante y como te sea posible reunes todo tu esfuerzo para que en un movimiento calculado, racionalmente calibrado, des el mentado paso... y tatán, ahí estas otra vez con tu primer paso hacia lo que sea...
parece fácil pero no lo es...