10/23/2005

Adiós...



Ella dice una vez más que no, no quiere volver a repetirlo, la cansa esto de las despedidas perpetuas, aunque esta vez le parece algo definitivo.
En su rostro vió un dejo de inseguridad, de odio, de llanto, de tormento y de verguenza... Algo único, jamás lo había visto tan indefenso, frágil e inseguro...

La brisa de quella tarde golpeaba en su cara, la quería y la odiaba, habría preferido estar en otro lugar, aunque éste fuese un ascensor rebalsante y sin paradas. Estaba allí, sentado frente a ella, era su oportunidad de decirle lo mucho que la odiaba pero que prefería que volviese a su lado porque el odio no era mayor al amor que sentía incondicionalmente hacia ella. Se comió sus palabras, prefirió observarla, hace mucho que no lo hacía....
La brisa de aquella tarde abría sus poros haciéndola sudar, estaba incómoda, no quería estar allí, pensaba en irse sin dar ninguna explicación, sólo tomar su bolso y marcharse sin mirar atrás, pero no podía, estaba cumpliendo con el último favor de una de las personas más relevantes en su vida, pensaba en decirle lo mucho que lo quería, pero que no podía ser más, todo estaba dicho aunque él aún no lo entendiese, lo miraba fijamente, sentía nostalgia, no quería hacerle daño, jamás fue su intención, quería decirle tantas cosas, pero, prefirió callar aún no era el momento.

Pasaba la hora y ninguno de los dos daba el primer paso, al parecer el encuentro los afectó más de lo que pansaban...

El primero en hablar fue él, estaba ansioso, dijo que ya no podía mentirse y que debía cortar todo lazo o relación con ella, estaba destrozado, se le notaba en los ojos, dijo que aún no entendía, y le preguntó una y mil veces en un intento desesperado -calificado así por él mismo- de no hechar por la borda esos años común...
Luego le tocó a ella, no quería seguir explicando lo que se podía entender con una retrospectiva corta, estaba cansada, lo intento una vez más... pero nada prefirió dejarlo por la paz.
En algún mometo la abrazó, ella cerró sus ojos, quiso volver a tiempos pasados, se sintió segura y protegida, imaginó todo una historia perfecta, una lágrima rodó por su mejilla, y con ella toda la seguridad que había creído tener. El la sintió como hace mucho no la sentía, volvía a estar protegido, seguro, tranquilo, cerró sus ojos y quiso que ese momento no terminase nunca. La abrazó con todas sus fuerzas y de pronto comprendió que ella no lo hacía con la misma intensidad, comprendió que él entregaba más de lo que recibía -por lo menos lo que él esperaba recibir- y la soltó. Ella en el momento, se sintió perra, sabía que no podía estar ahí, autoconvenciéndose de que las cosas eran distintas y lo soltó.
Pasó un momento y se dieron el adiós definitivo. Fue algo seco, sin emotividad, sin lágrimas ni vacilaciones... Sólo cada uno tomó su camino y marchó.
Me pregunto que hará posible tanta confusión de sentimientos en una relación evidentemente deteriorada, se puede amar y odiar a la vez???