Valparaiso... mar y...
Quisiera poder plasmar este recuerdo para que trascienda en la eternidad, darle la magia de no desaparecer, de quedar suspendido en el tiempo, al contrario de mi, pues en elgún momento desapareceré no estaré más, todo lo que quedará serán mis anotaciones, los pensamientos, las modificaciones concretas que halla hecho en cada lugar...
Mar y brizas me acompañan, una luna de pantalla también, casi puedo sentir la sal en mi boca, en mis labios, el agua deslizándose entre mis pies, la noche acompañándome con un viento propicio...
No estoy sola, la luna y el aire me acompañan, alguien me espera en casa, pero no quisiera llegar, vagaría sin rumbo toda la vida, me levantaría, cerraría los ojos y mis pies me llevarían por inercia hacia un algún lugar incorpóreo, luminoso y calmo...
.Vuelvo .
Sentada en la arena todo es distinto, poco importa todo, mirando el mar me quedaría, no pensaría, no lloraría, permanecería inmóvil, feliz, con una mueca de bienestar en el rostro...
Este olor a mar, a libertad, a felicidad, me envuelve, me embriaga, me seduce, me llama, me invita a quedarme, a comprometerme en un pacto eterno, a trascender con él, a liberarme, a reir, a llorar, a estar, a ser...
Recorro las calles, pasajes y escaleras infinitas, escondidas, me encuentran de improvisto, veredas angostas, murales y muchos colores me asaltan, me intimidan, la calma de la locomoción me impacienta, el condutor para en cada parada, como presintiendo a algún pasajero pronto a aparecer y necesitado de sus servicios, éste nunca llega, con un rostro de resignación el señor conductor prosigue el viaje que se hace eterno. Todo es más calmo, la gente, la vida, el reloj... la humanidad en general... Casas suspendidas en el espacio, como si la gravedad no las afectase tambalean desafiantes, con la frente en alto, orgullosas por ser parte del patrimonio cultural de la humanidad, se saben importantes... escalones que en cada parada tienen una historia, de los que se resistieron a seguir subiendo y de los que se esforzaron por llegar a su destino y salieron airosos, victoriosos...
Adiós Valparaiso, nos reencontraremos en este mundo
o en el otro...
o mejor aún, el próximo año en playa ancha...
